El desierto inundado, Brasil

Si piensas en Brasil, en seguida te vendrán a la cabeza sus inmensas playas, sus famosos carnavales y su samba. Todo eso ocupa un lugar muy importante, es cierto, pero picando un poco más la superficie de los lugares más turísticos, llegaremos a verdaderas maravillas naturales. Hoy, queremos que conozcas un Brasil más allá de tópicos, diferente a lo típico, pero igual de auténtico; por eso, compartimos contigo uno de los lugares más especiales del país latinoamericano: el Parque Nacional de los Lençois Maranhenses o, lo que es lo mismo, el desierto inundado. Sigue leyendo para conocer más sobre esta incoherencia natural maravillosa.

 

Al norte del estado de Maranhao, con una superficie de más de 156.000 hectáreas -unos 70 kilómetros-, se encuentra el Parque Nacional Lençois Maranhenses, considerado uno de los lugares naturales más espectaculares no solo de Brasil, sino de todo América del Sur. Durante varios meses al año, permanece seco, como un desierto más; pero los meses posteriores a la temporada de lluvias, el lugar se transforma dejando paso a lo que se ha rebautizado como el “desierto inundado”. Es decir, de enero a mayo, las dunas recogen el agua y de junio a septiembre están en el mejor momento para visitarlos y poder disfrutar de todas sus posibilidades.

Las características del lugar son únicas. Como hemos comentado, se mantiene seco gran parte del año y cuando el agua encuentra su lugar, se transforma radicalmente. Sus lagunas, de llamativos colores azules y verdes, resultan la compañía perfecta para las dunas de arena blanca, que pueden alcanzar hasta 40 metros de altura. Al estar situado en una biosfera costera marina, también se pueden observar cangrejos o tortugas marinas e, incluso, migraciones de diferentes tipos de aves.

Desde 1981, se reconoce con su nombre actual, ya que se delimitó la zona para poder protegerlo y, años más tarde, se le otorgó la categoría de Parque Nacional. A pesar estar reconocido como atracción de interés turísitica, el lugar se mantiene intacto al paso del tiempo. No existen carreteras de acceso ni infraestructuras que entorpezcan la vista o resten disfrute al paisaje, por lo que necesitarás un buen guía. Una vez allí, encontrarás opciones de sobra para aprovechar el lugar: paseos a pie o en todoterrenos, vuelos panorámicos para contemplar sus impresionantes vistas (son impresionantes de verdad de la buena) o baños en sus numerosas lagunas; y, por supuesto, disfrutar del sol y del buen clima de Brasil. Además, dentro del parque podrás visitar las zonas más conocidas, como el Lagoa Azul, el Lagoa Bonita o los dos pueblecitos de Queimada dos Britos y Baixa Grande.

Podríamos seguir intentando describir este precioso lugar, pero hay algunos sitios que, más que extensas descripciones, merecen una visita en persona. El Parque Nacional de los Lençois Maranhenses, o el “desierto inundado” es uno de ellos.

 

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